lunes, 24 de enero de 2011

Virginia

Temible castigo el de esta niña, condenada a atravesar cada noche ese oscuro bosque lleno de alimañas. ¿Conoces esa clase de niños terribles con un carácter inmanejable y tan caprichosos que te gustaría poder mandarlos empaquetados al destino más lejano que se te ocurra? Bueno, pues son cachorritos comparados con la pequeña Virginia.

Nació dos semanas antes de lo previsto, era un rasgo característico de su personalidad hacer las cosas cuando a ella le venían en gana. Sus padres eran dos buenas personas con una total incapacidad para enfrentarse a su pequeña niña, así que intentaron contar con la ayuda de su abuela para criarla. Tras unos primeros años agotadores de lucha constante con su inmanejable nieta, la mujer cayó gravemente enferma. Prepararon una habitación para ella y se quedó alojada en la casa de Virginia, donde podía ser bien atendida. La niña sentía un especial desagrado hacia la gente mayor. Los ancianos le producían auténtico asco, así que no le hacía mucha gracia que su abuela, que sin embargo tanto había hecho por ella, estuviera tan cerca, justo al otro lado de la pared de su cuarto, oliendo a medicinas y respirando con dificultad.

Por su cumpleaños sus padres decidieron regalar a Virginia un bonito disfraz de Caperucita Roja, personaje por el que ella sentía gran pasión. La celebración fue una auténtica fiesta, estuvieron todos: tíos, primos, hermanos y claro, la abuela. A pesar de las risas, canciones y juegos, Virginia no podía quitar su gélida mirada de aquella anciana mujer de apariencia frágil y boca desdentada. No probó la cena y tampoco la tarta de cumpleaños, estaba terriblemente importunada por la presencia de esa mujer y no iba permitir que eso le fastidiara más fiestas.

Esa misma noche, cuando ya todos dormían, la pequeña se puso su caperuza y, en tinieblas, entró sigilosamente en la habitación de su anciana abuela. Se escondió en el rincón más oscuro y con voz de ultratumba empezó a recitar «abuelita, abuelita, que ojos más grandes tienes». El débil corazón de la mujer no pudo soportar la sorpresa de una extraña voz en la noche y se paró sin remedio.

Una parte de Virginia nunca más salió de las sombras y ahora, cuando su cuerpo descansa en la blanda cama de su dormitorio, su mente se ve condenada a revivir cada noche el cuento que tanto disfrutaba en su infancia, pero en esta versión de la fábula lo que acecha a la pequeña en el bosque está escondido entre la penumbra.

3 comentarios:

El hada de las palabras dijo...

Pobre abuela :S

Merced ·· Solounalagrima dijo...

*o* Me gusta esta tétrica alusión de Caperucita Roja.

Espero más historias tan geniales como las de hasta ahora :DD

Dulces Mordiscos:
Merced··Solounalagrima~~

XD dijo...

Waaaaaaaaaaaaaaaaa! Me encantado es genial, cada detalle, cada ''escena'' todo! está genial, es la verdad una niña odiosa, pero muy bn hecha, quiero desir, ¡Amo este personaje una auténtica maravilla! Auque mi favorito sigue siendo Alphonse.
Atentamente y amando el Blog XD seguidora recontramegaipersuper incondicional

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