miércoles, 23 de febrero de 2011

Tamiko

«Pero ¿qué he hecho? Mis manos… Hay sangre en ellas, pero no es mía, sino del cuerpo que yace en el suelo frente a mí con la garganta abierta y con una mirada todavía incrédula en sus ojos. Momentos antes, reíamos y cantábamos juntos mientras nuestras copas se vaciaban sin que pudiéramos hacer nada por evitarlo; mientras recordábamos viejas batallas y esperpénticas aventuras amorosas. Y ahora… silencio. Y muerte.

Mientras sostengo su cabeza en mi regazo escucho los débiles ecos de una risa mientras se aleja, con toda seguridad pertenece a esa voz que he estado escuchando todo este tiempo. Una voz dulce, infantil, diría yo, cuyas palabras, ásperas y venenosas al ser pronunciadas, llegaban convertidas en miel a mis oídos. Hablaban de amistad mal entendida, de envidias y mentiras. De falsos amigos que guardaban las apariencias por su propio interés, de traiciones secretas que permanecían agazapadas a la espera del momento oportuno. Y todo eso me pareció coherente al principio, muy posible más tarde y totalmente cierto al final. Lo creí, convertí esas palabras vertidas en mí por una voz invisible en pensamientos propios. Era como si un martillo golpease mi cabeza, y a cada golpe se hundiesen más y más, y con mayor efecto en mi debilitada voluntad que se daba por vencida irremediablemente ante tal acoso.

Clavé mi mirada en la de mi mejor amigo, que bebía conmigo, y se quedó petrificado por lo que vio: rabia, odio… La alegría desapareció y la confusión se apoderó de él. Trató de decirme algo, sus labios se movían, pero yo solo escuchaba la dulce voz que me susurraba a mi espalda, que me ofrecía una satisfacción a tales ofensas a cambio de tan solo desearlo con todas mis fuerzas. Mi amigo me sujetó del hombro y me zarandeó ligeramente al ver que no le hacía caso. Sí, eso debió ser, ahora lo comprendo, pero en ese momento lo tomé como un intento de agredirme, por lo que me levanté y por fin cedí a la tentadora oferta que había recibido. Era tan intenso ese sentimiento que poco a poco había crecido en mí a raíz de esas palabras, estaba tan convencido de que tenía todo tanto sentido, que me resultó inútil negarme.

Lo visualicé en mi cabeza y lo deseé poniendo toda mi alma en ello. Ya no había vuelta atrás. En ese momento, mi amigo cogió y golpeó una de las botellas, de las que habíamos dado buena cuenta, y la rompió contra la mesa. La botella se hizo añicos, pero se quedó con el cuello afilado en la mano. Antes de que yo moviera un músculo se la llevó a su garganta, se la clavó y cortó lentamente de lado a lado, mientras me miraba pasmado sin comprender nada. La sangre comenzó a salir a borbotones de su pescuezo ante mi atónita mirada. Él cayó al suelo entre convulsiones, y por fin conseguí reaccionar. Me arrojé junto a él, puse mis manos en su cuello negándome a aceptar, con los ojos inundados en lágrimas, lo que estaba ocurriendo. Intentaba tapar su herida pero la vida se le escurría por el más mínimo resquicio.

Ya no oía ninguna voz. Solo risas.»

Tamiko se sentía de nuevo fuerte y poderosa una vez obtenidas toda esa rabia, ese odio, y, al final, esa terrible tristeza. Su pérfida alma necesita continuamente nutrirse de sentimientos tan oscuros como los que puede producir el corazón humano, por lo que no duda en utilizar la manipulación y el engaño para obtenerlos de primera mano, sin importarle las trágicas consecuencias que sus actos siempre acarrean.

Esta historia ha sido tan solo una de muchas que se repiten constantemente a lo largo de los siglos. Tamiko, tristemente, nunca ha tenido problemas para alimentarse.

7 comentarios:

^v^ ۩[†] Ahriel Raven Grey [†] ۩ ^v^ dijo...

La niña de "el grito" pero elegantemente vestida, jejeje

Muy buena :)

El hada de las palabras dijo...

Mejor no toparme con esa Tamiko :S
Una historia genial como siempre :)

Besazos!

Arual dijo...

¡Vaya con Tamiko! Es más peligrosa que una doble curva sobre un acantilado en una noche de niebla cerrada. No me gustaría nada,nada,nada encontrarme a menos de 1 km de ella jejeje. Bss

Merced ·· Solounalagrima dijo...

Valla con la pequeña Tamiko. Pero me he quedado con la curiosidad de saber porque se alimenta de odio >.<

Pero eso no hace la historia menos buena e increíble. Os superáis día a día ¡Felicidades! :D


Lúgubres Besos~~

andii* dijo...

tenebroso, relamente me da miedo esta chica
pero e incrieble! me ha encantado su historia
aunque lago triste lo de los amigos...
genial!
espero a los demas chicos ;)
los leo!

Desquiciados S.C. dijo...

Cierto es que tenemos personas alrededor que parece que su vida no tiene sentido si no están sembrando dudas, celos, envidias... en los demás.

Que parece que eso es lo que les da fuerza y les "alimenta" para afrontar sus tristes vidas.

Tamiko es una criatura basada en estas personas, pero de una forma un tanto más extrema.

Gracias por vuestros comentarios.

XD dijo...

Buenisimo, Cada vez estos niños malos están más ''Grandes'' eh?
Atentamente. XD

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